LAS FUNCIONES EJECUTIVAS CENTRALES
Las funciones ejecutivas centrales son aquellas capacidades cognitivas de orden superior que permiten al individuo planificar, regular, controlar y adaptar su conducta ante situaciones nuevas o cambiantes, así como manejar la atención, detener respuestas automáticas (inhibición), mantener y manipular información en la mente (memoria de trabajo), y flexibilizar el pensamiento para cambiar de tarea o estrategia cuando sea necesario.
IMPORTANCIA DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
Para los docentes entender cómo se desarrollan y qué factores favorecen o inhiben las funciones ejecutivas permite incorporar prácticas pedagógicas que estimulen estos procesos desde edades tempranas.
Las funciones ejecutivas contribuyen al éxito académico, al manejo de las emociones, al comportamiento adaptativo, a la capacidad de resolución de problemas, y en general al funcionamiento eficiente en la vida diaria.
FUNCIONES EJECUTIVAS MAS IMPORTANTES
De acuerdo con Stuss y Alexander (2000), las funciones más importantes son:
a) Organización: es la función que permite
situar los estímulos que llegan al individuo, al ubicar los contenidos
semánticos en grupos o categorías de conocimiento, así como coordinar y
secuenciar las acciones mentales para lograr un aprendizaje óptimo de la
información.
b) Control inhibitorio: es un regulador y
controlador de las tendencias a crear respuestas impulsivas originadas en otras
estructuras cerebrales. Esta función reguladora constituye una herramienta
primordial para la conducta y la atención, puesto que las organiza y evita los
excesos que en ellas pudieran presentarse.
c) Flexibilidad cognitiva: indica la capacidad
de cambiar la insistencia en una estrategia o actividad no adecuada en un
contexto determinado (tiempo, lugar, ambiente), para desengancharse de ella e
implementar una nueva estrategia o solución de problemas que se oriente a
mostrar otros procedimientos cognitivos.
d) Generación de hipótesis: esta función se
encuentra íntimamente articulada con la flexibilidad mental, puesto que implica
la posibilidad de generar diferentes opciones de procedimientos, rutas,
estrategias y respuestas a situaciones similares, hasta que se encuentre el
procedimiento más significativo para desarrollar las tareas.
e) Planeación: de la misma manera en que se
articulan la flexibilidad mental y la generación de hipótesis, la planeación se
vincula con ellas en tanto que viene a ordenar los procedimientos cognitivos
que se dan en serie (secuencias en que se debe implementar cada uno de los
procedimientos o estrategias cognitivos). De esta forma, la ejecución de los
planes permite llegar a la meta en menor tiempo, con menor esfuerzo y menos
dispersión cognitiva.
f) Actitud abstracta: además de contar con
la capacidad de abstracción como tal, la presente función está referida
específicamente a la actitud de percibir y analizar la información en su
dimensión más abstracta. En este sentido, permite tomar la información que se
recibe y pasar más allá de una dimensión concreta, que, de por sí, es una
dimensión menos rica que la abstracta.
g) Memoria de trabajo: permite mantener y sostener la información en línea mientras es procesada, es decir: analizada, seleccionada e integrada semánticamente. Es por este motivo que la presente función constituye una indispensable herramienta cerebral para la comprensión sintáctica y el aprendizaje de textos, ya que ambos tipos de procesos requieren tratamiento mental en línea en el momento de exposición de la información.